Xataka
Contenidos contratados por la marca que se menciona

+info

Los seres humanos observamos un objeto cualquiera, o un simple croquis, y podemos adivinar qué es, para qué sirve, cómo funciona e incluso otros valores, como el periodo histórico en que fue inventado. Las máquinas, salvo la ficticia Jarvis, de momento no pueden hacerlo. La inteligencia artificial depende de un gran volumen de datos, o Big Data, para aprender. Y a ese periodo de aprendizaje se llama “entrenamiento”.

En la actualidad, la inteligencia artificial depende de los datos, así como de la interacción humana, aunque eventualmente la idea es que aprenda como nosotros. Brenden Lake, experto en IA de la Universidad de Nueva York, ya lo ha conseguido de forma parcial, y diseñó una IA capaz de aprender nuevas letras con un único ejemplo. El resto de proyectos del mundo sigue entrelazando IA y Big Data.

IBM Watson ganó porque guardó muchos datos

Casi todos recordaréis que en 2011 la inteligencia artificial Watson ganó a los humanos en el concurso Jeopardy! Fue un hito histórico, porque el programa televisivo requería de habilidades tan humanas como aprender y contextualizar datos, o interpretar preguntas. Watson fue capaz de entender lo que le estaban pidiendo.

Sin ánimo de retirar a Watson su premio de un millón de euros, lo cierto es que los humanos no tenían nada que hacer. ¿Os habéis preguntado alguna vez la cantidad de datos que puede almacenar el cerebro? No tenemos respuesta a esa pregunta, pero sí sabemos que Watson tenía acceso a 200.000.000 páginas de contenido, incluida la Wikipedia en inglés al completo. Parece complicado que alguien la memorice.

En 2016, la inteligencia artificial llamada AlphaGo derrotó a Lee Sedol, campeón mundial del juego go con un resultado de 3-0. Había cierto arte en su juego, y resultaba difícil para un observador externo saber si era una IA o una persona.

Pero de nuevo había contado con cierta ventaja, al practicar miles de veces más que Sedol. AlphaGo se había “entrenado” con millones de ejemplosde juego. AlphaZero, la IA que surgió tras AlphaGo, aprendió en cuatro horas jugando contra sí misma. Ganó a AlphaGo 100 a 0.

Así funciona el universo, humanos

Algunos pueden pensar que el hecho de que una máquina nos gane a diferentes juegos puede no ser relevante. Sin embargo, potencia otras ramas, como la educativa y de investigación pura. Un ejemplo: a finales del siglo XVIII empezamos a construir la tabla periódica, tardando siglos en completarla. En 2018 la IA Atom2Vec, de la Universidad de Standford, la reconstruyó en dos horas.

De nuevo, partía con ventaja. Pero eso es lo que hace la ciencia: trabaja “a hombros de gigantes”. En este caso, Atom2Vec tenía acceso a una gran base de datos con compuestos químicos. Agua (H2O), metano (CH4), éter dimetílico (CH3OCH3)… Usando solo esos datos, fue capaz de descubrir cada elemento, así como el modo en que se combinaba con otros.

Este tipo de estudios basados en inteligencia artificial y Big Data son de una importancia enorme por todo lo que pueden enseñarnos sobre el universo. El volumen de datos que tenemos es tal que es posible que una IA descubra una “tabla periódica” o clasificación natural que a las personas se nos haya pasado. Hemos evolucionado mucho desde que la IA se inventó, y el recorrido que hemos seguido nos acerca a posibilidades maravillosas.

Cuando el Big Data, vía IA, salva vidas

Es posible que no estemos interesados en juegos y que la investigación nos quede algo lejos. Pero si hay algo que nos une a todos es nuestra preocupación por la salud, y la IA puede ayudarnos a vivir más años. Por ejemplo, evitando pandemias. Entre 2009 y 2010, Google lanzó un experimento para detectar la gripe porcina (AH1N1) usando Big Data.

Para prevenir la propagación de la enfermedad, Google suministró a la Organización Mundial de la Salud acceso a Google Flu Trends. Esta herramienta de IA y Big Data cartografiaba las búsquedas de palabras como “dolor de cabeza” o “vómitos”, de modo que los brotes de esta gripe podían detectarse rápidamente. Además, marcas como Google saben cómo se mueve la gente (por el GPS).

Los hospitales también se están adaptando poco a poco a trabajar con datos e inteligencias artificiales. También en Stanford un equipo ha diseñado una IA que detecta algunos cánceres de piel en el 97% de los casos, muchos más que las personas. Otra IA es capaz de detectar cáncer metastásico en un 82,7% de los casos, mientras que los médicos “solo” lo hacen en el 73,2%.

El Big Data también es necesario para salvar vidas en el mar, o en las ciudades. Este estudio del español Pedro J. Zufiria puede usarse para prevenir muertes en el Mediterráneo observando las migraciones de personas. Abajo puede verse una demo de Corti, un asistente para los servicios de emergencia que analiza la llamada en tiempo real y ofrece información.

Este tipo de IA son cada vez más usadas en ámbitos tan alejados de la salud como la fotografía. En el Huawei P20 Pro, gracias al Kirin 970, vemos cómo se estabiliza la imagen o se nos sugieren filtros en base al procesamiento de imagen, todo en tiempo real. Para ello hace uso del aprendizaje que le otorga el Big Data tras analizar millones de fotografías.

La inteligencia artificial en los negocios

Como hablamos hace poco, la inteligencia artificial va a revolucionar la economía, o ya ha empezado a hacerlo. Los chatbots para pymes son cada vez más accesibles, y las empresas –incluso las más pequeñas– son capaces de generar grandes volúmenes de datos. Estos son la clave del buen funcionamiento de la IA, hasta el punto de que existen másteres específicos de IA para empresas.

También en el ámbito público. Hace tiempo que Correos usa el análisis de Big Data para sus servicios ecommerce. Aunque los algoritmos son de bajo nivel, es un paso adelante. Algo más avanzados están en Alemania, y la Deutsche Post ya cuenta con furgonetas eléctricas con inteligencia artificial. Estas analizan los datos de tráfico (Big Data) y usan sus seis cámaras y el radar para trazar la mejor ruta de reparto.

De las calles de las ciudades podemos saltar al campo y la gestión de cultivos, imprescindibles para que la población no pase hambre. Hace unos años, la empresa S4 usó los 2.721.600.000.000 registros de una constelación de satélites de la NASA y consiguió con herramientas de machine learning (IA más Big Data) 400 TB de datos para evitar las sequías.

La inteligencia artificial está cada vez más presente en nuestra sociedad y en nuestros dispositivos. Marcas como Huawei trabajan para hacer que las aplicaciones con IA tengan plataformas asequibles en las que funcionar. Esta tecnología está cambiando el mundo a mejor, y lo seguirá haciendo.

Imágenes | iStock/spainter_vfxiStock/spainter_vfxiStock/sudok1