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Los mejores jugadores de damas, ajedrez, poker y go son máquinas; algoritmos especializados en resolver el problema que plantea cada uno de ellos. Quizá es tiempo de que empecemos a usar máquinas para crear juegos para humanos; como el speedgate, el primer y único deporte creado por una inteligencia artificial.

Dos equipos, un balón de rugby, tres áreas de juego, una posesión individual de tres segundos y dos porterías. Nada parece diferenciar al speedgate de una gran cantidad de deportes a los que estamos acostumbrados. Y es que AKQA, el estudio que creó la IA, la entrenó con deportes reales. Así se fabrica un deporte ad hoc usando redes neuronales.

¿Cómo se genera un nuevo deporte?

En algún momento de la historia, alguien decidió que correr era un deporte. Se cronometró, o midió sus pasos, y le dijo al de al lado “¡Supera eso!”. Ahora tenemos la Maratón, las carreras de montaña, los 400 metros o el salto de vallas. Los deportes evolucionan, pero no brotan por generación espontánea.

Alguien coge un ejemplo cercano, le agrega información o resta información, y lo bautiza como nueva disciplina. En el extremo de complejidad probablemente esté el criquet, donde hay diez formas de ser eliminado y partidos que pueden durar hasta cinco días. Pero AKQA buscaba algo más sencillo.

Usando inteligencia artificial para jugar

De hecho, buscaban un deporte que fuese fácil de comprender, fácil de jugar, accesible para cualquier persona y que demandase esfuerzo por parte de los jugadores. Así que hicieron lo primero que hay que hacer cuando se construye un modelo, ya sea este una pintura o una serie de televisión como Juego de Tronos: buscar datos. Diseccionaron 400 deportesactuales que cumplían los requisitos de arriba y obtuvieron más de 7.300 reglas.

 

Varios ejemplos de reglas serían: para el baloncesto, que los puntos se realizan metiendo la pelota en la canasta; para el fútbol, que solo el portero puede coger el balón con las manos, y dentro del área; o para el tenis, que solo las raquetas pueden tocar la pelota. Todo esto luego hubo que traducirlo a lenguaje máquina.

Una vez recopilado el array de datos, tocó condensar una solución usando redes neuronales avanzadas y redes profundas generativas adversarias convolucionales (DCGAN). Suena excepcionalmente complejo (y lo es). Pero de forma muy resumida, la inteligencia artificial lo que hizo fue coger elementos de aquí y allá para configurar un “puzle” coherente que tuviese sentido jugar.

Y no solo tuvo sentido. Una vez que desarrollaron un juego básico, el equipo de AKQA se puso manos a la obra: cogieron las recién construidas reglas del speedgate y salieron a la calle a jugarlo. Como mencionan en su web, no dejaron de jugar hasta que el juego estuvo refinado. Y ahora es muy adictivo. Se están formando ligas y se puede registrar un equipo para jugar.

¿Cómo se juega al speedgate?

Para jugar al primer deporte diseñado por una IA se necesitan dos equipos de seis personas (tres delanteros y tres defensas, uno de estos últimos el portero), un balón de rugby y seis lanzas que colocar como aparece en el diagrama de abajo. Las reglas básicas son excepcionalmente sencillas:

  • Un campo con tres áreas de juego y tres porterías.
  • Las porterías externas son una de cada equipo, compartiendo la central.
  • El balón se puede pasar con la mano o de una patada.
  • Para marcar puntos:
    • Se marca con el pie.
    • Primero hay que pasar el balón por la portería central.
    • Luego hay que pasarlo por la portería del contrario (en cualquier dirección).
    • Si el balón cruza una vez la portería, son dos puntos.
    • Si cruza dos veces con jugadores cruzados, tres.

Y esas son todas las reglas básicas para empezar a jugar, además de que en el centro de las porterías de cada equipo solo puede haber un portero y que el centro del campo (la zona de la cruz) no puede ser pisada por nadie. ¿Fácil? Pues ya podemos montar nuestro propio campo.

Como ventaja añadida, los partidos duran solo tres tiempos de siete minutos, por lo que son bastante dinámicos. Así, son el tipo de eventos deportivos que dan ganas de cubrir con el teléfono móvil, para capturar cada segundo. Y ya que la IA ha inventado este juego, qué menos que reportajearlo usando un smartphone cuya inteligencia artificial nos ayude a mejorar la fotografía, como el Huawei P20 Pro.

La relevancia histórica de ser copartícipes de un deporte

Hemos abierto el artículo hablando de juegos en los que las máquinas van a ganarnos, también de juegos creados por humanos en los que las máquinas no pueden jugar. El speedgate es una unión de dos universos: el de las máquinas y el de los humanos, y no pasará mucho tiempo hasta que las IA nos ayuden a diseñar más deportes e incluso competiciones.

En los juegos de mesa la mente humana ya no tiene cabida. Al menos no en el TOP de clasificaciones. Y en los campos de juego tradicionales, la IA aparece marginada. Juegos como el speedgate permiten fusionarnos y potenciar los puntos fuertes de cada uno de ellos.

Pensemos que el speedgate ha nacido con unos requisitos de jugabilidad muy específicos, pero, ¿y si eligiéramos otros? Por ejemplo, crear mediante redes neuronales un deporte que potenciase la colaboración en lugar de la competición, uno que ayudase a personas poco sociables a congeniar o un tercero en que el aprendizaje estuviese dirigido a trabajar en equipo, por tocar el tema social.

Pero podemos poner muchos más ejemplos: un deporte en que personas con diferentes niveles de ceguera jugasen en igualdad de condiciones, u otro que nos ayudase a engancharnos al ejercicio físico. Tratemos de pensar en cómo afectaría de forma positiva la creación de un deporte que empujase a la gente a realizar más ejercicio físico. Las posibilidades de “optimización” son infinitas, y el potencial resulta optimista e inabarcable. Speedgate será recordado como el principio de todo.

Imágenes | Speedgame sala de prensa