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La mayoría de las personas tenemos claro que solo otras personas podemos crear arte. Las hormigas no saben dibujar, los perros no saben componer y las máquinas… Bueno, las máquinas parece que sí. Aunque probablemente el lector esté pensando que sabría identificar un cuadro pintado por un pintor frente a uno pintado por una inteligencia artificial, lo cierto es que ya no es tan fácil.

Busca a un par de amigos o compañeros de trabajo y apostad a ver quién acierta más. Es un duro reto ahora que la IA es capaz hasta de jugar a videojuegos mejor que nosotros. A medida que enseñamos a las máquinas a componer, se vuelven más creativas y surgen proyectos que nos hacen dudar. En 2007 colaron en ARCO un cuadro pintado por niños y los expertos creyeron que era real. ¿Pasaría con una pintura hecha por una IA?

¿Quién ha pintado este cuadro? ¿Una máquina o una persona?

Abajo se muestran cuatro obras de Rembrandt, pero solo dos de ellas son reales. Las otras dos son una fotografía a una obra diseñada mediante técnicas demachine learning y “dibujada” mediante una impresora 3D de última generación. ¿Sabrías señalar, antes de seguir leyendo, qué dos de los cuatro cuadros son reales? Anótalas y propón el reto a quien tengas cerca.

¿Ya? Malas noticias: has jugado con mucha desventaja. En primer lugar, no has podido observar los cuadros al detalle. Además, solo el primer cuadro es falso. Sí, hemos hecho trampas, como la IA que dibujó el cuadro de arriba a la izquierda. The Next Rembrandt estudió todo lo que hay que saber sobre el trazo de Rembrandt. No solo a hacer retoques fotográficos, sino a crear de cero.

Pero también todo sobre su estilo. A las IAs se les da bien aprender sobre nosotros. Después de analizar buena parte de la obra artística del autor, Tje Next Rembrandt fue capaz de engañar a los expertos. Veamos otro ejemplo con cuatro dibujos realizados sin levantar el bolígrafo del papel. ¿Cuántos han sido dibujados por máquinas? Uno es fácil porque observamos al culpable, pero los otros tres te sorprenderán.

El dibujo en espiral pertenece a Chan Hwee Chong, y el niño a Kris Trappeniers. Los otros dos son del mismo artista, se llama Paul y es un brazo robótico con una cámara incorporada. Lo diseñó el artista y programador francés Patrick Tresset, y tiene numerosos estilos diferentes. Uno de ellos retrato con boli que tiene hasta estados de humor.

Hay cuadros que de entrada nos parecen dibujados por máquinas, como el que vemos arriba, precisamente porque lo son. Lo que observamos es el rostro del programador Blaise Agüera tal y como lo ve un software de reconocimiento facialen 2016. La inteligencia artificial hace tiempo que ha llegado a la fotografía, y teléfonos como el Huawei P20 Pro son capaces de analizar la escena y recomendarnos filtros. ¿Y la música?

¿Una partitura compuesta e interpretada por un algoritmo?

¿Pasa lo mismo con la música que con los cuadros? ¿Se nos hace difícil determinar si el artista es una persona o una máquina? Bajo este texto aparecen dos pistas de audio, ambas cortas, y es probable que seas incapaz de determinar cuál de ellas tiene detrás una trompeta real.

¿Ya las has escuchado? ¿Has hecho tu apuesta? Apúntala porque ahora vamos a ver un vídeo subido por el artista Andrew Huang a su canal de YouTube. En él se muestra un MIDI musical (algo similar a una partitura) con forma de unicornio. Sorprendentemente, porque es todo un logro y no suena nada mal…

Como explica Huang, no ha habido algoritmos implicados en la tarea, estrictamente manual, de colocar cada nota en la parte correcta del unicornio. Sin embargo, sí la había en la canción Break Free de Taryn que tratamos en un artículo anterior. En aquel caso, una inteligencia artificial editó el clip. Si los comparamos, el vídeo de Taryn parece mucho más profesional que el MIDI.

¿Y con respecto a las pistas de la trompeta que hemos escuchado arriba? Pues ambas han sido producidas por Saxex, un software basado en inteligencia artificial desarrollado por Ramón López de Mántaras. Este investigador, a la cabeza de la IA, afirmó que “la música expresiva que generaba nuestro sistema SaxEx no era posible detectar que estaba generada por un software”. Sorprende.

Las máquinas cada vez son más creativas

Una vez llegados a este punto hemos de dar la razón a Ramón López de Mántaras: no podemos diferenciar el arte realizado con una máquina a aquel que producimos los humanos. Otra tarea más para las inteligencias artificiales. Parece que vamos a tener que cambiar la definición de “arte” que da la RAE:

“Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.”

Sin embargo, nos puede quedar la duda de si las máquinas son creativas o no lo son. ¿Es la IA creativa o esclava de su lógica? Los teléfonos de Huawei usan el Kirin 970 para localizar la inteligencia artificial sin necesidad de conexión a internet. Así es posible traducir en tiempo real o ajustarse a nuestras necesidades. Pero no es creativa. El grueso de las máquinas no lo son, todavía.

Sí que hay máquinas genuinamente creativas, que diseñan algo inaudito, novedoso, único y expresivo. Magenta, de Google, es una de esas redes neuronales capaces de componer. Y para muestra el audio de arriba, compuesto y representado por Magenta. Y otro reto: ¿El cuadro de abajo es humano o máquina?

En 2013 la Galería Oberkampf (París) presentó varios cuadros similares al de arriba. Fueron excepcionalmente acogidos, y solo semanas después de dio a conocer su artista. The Painting Fool es un programa informático con creatividadque nació en 1973. Es decir, ha tardado décadas de trabajo constante, y es que la inteligencia artificial existe desde hace mucho tiempo.

Ocurre que su evolución es lenta y mejora muy despacio con innovaciones puntuales. El equipo de Ahmed Elgammal, de la universidad de Nueva Jersey, trabajan en la línea del conflicto. Para eso han diseñado una red antagonista creativa. Básicamente son dos redes neuronales que aprenden juntas y se ayudan a mejorar la una a la otra.

Juntas están logrando un nivel de creatividad increíble. De modo que el futuro probablemente nos tenga preparadas más de una sorpresa en cuanto a cómo vemos el arte. Cuando una IA pueda generar la música que te gusta o diseñar toda una galería de arte, ¿qué concepto tendremos del arte?